
Se hace una compota de manzana reineta sin azúcar. Cuando esté hecha se pone en una fuente que se pueda meter al horno y encima de ella trozos (cortados en forma de rueda) de queso de rulo de cabra). Se mete al horno para que se temple un poco. No dejaremos que el queso se deshaga.
Se coge una bolsa (o las que hagan falta, claro) de lechuga que ya viene preparada y limpia, mejor de esas que tienen lechugas variadas y de colorines, que quedan más bonitas.
Se echa en una fuente, por encima unas pasas y unos trocitos de nueces. Se aliña con una vinagreta.
En cada plato servimos la ensalada y, encima de ella, un trozo de queso (con la compota por debajo). ¡Y a comer!
Es un plato que no lleva mucho trabajo, está rico y queda lucido.
La foto es más para decorar que otra cosa. No corresponde exactamente a esta ensalada.